Ultimo día en San Juan

Volvimos a San Juan y esa noche de domingo de Pascua preparé pizza para toda la familia de Noe, abuela de 90 años incluida. Fue muy gratificante poder agradecerles, aunque sea en forma de pan con tomate y queso, la hospitalidad que seguían ofreciéndonos.

A la mañana temprano nos fuimos a Rodeo, El hermano de Noe nos llevó en auto, y obviamente se prendía en la aventura. Además, habíamos quedado con Leo y Ceci en hacer Rafting en el rio Jachal. Camino a Rodeo pasamos por Jachal para comprar las famosas tortitas jachaleras que son como unos scons grandes y con anís; pasamos por el dique Cuesta de los vientos y su nombre lo dice todo: “Agarrate fuerte porque terminas en medio de la montaña”.

El Rafting estuvo increíble. El paisaje es bellisimo (no llevé la cámara) y el rio es bastante intenso: Dimos vuelta la balsa, perdimos remos (que rescataron los chicos de la otra balsa), ninguno se salvo de quedar empapado.

Nos despedimos de Leo y Ceci en Jachal. Nosotros volvimos a San Juan: esa era nuestra ultima noche con Noe y estábamos encaprichados con cenar super pancho con poncho (super pancho con queso derretido). Recorrimos todos los puestos pancheros de San Juan, hasta que llegamos a un puesto que decía tener el solicitado super pancho, pero lamentablemente se terminaron antes de que nos tocara pedir. Así sumé al super pancho a la lista de pendientes que me quedó con San Juan.

Al día siguiente Noe nos llevó al Aeropuerto y con el mismo abrazo que nos recibió nos despidió. Sin duda mis recuerdos de ese viaje a San juan no serán recuerdos de paisajes y excursiones, por el contrario, serán recuerdos de lluvia, de Noe y su familia que me abrieron las puertas de su casa sin siquiera conocerme, de Diego que me soportó de mal humor ante mi imposibilidad de controlar el clima y de los chicos en el hostel de San Agustín del Valle Fértil que fueron los mejores compañeros de viaje que alguien podría cruzarse…

Cuando nos despedimos de Noe en el Aeropuerto sabia que no era una despedida, no había sido un encuentro fortuito que se diluiría con el tiempo y la distancia. Ahora tenia una amiga en San Juan.

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