Dia 1 – Salta la Linda

Uno de los combos turísticos mas clásicos de Argentina debe ser recorrer Salta, Jujuy y Tucumán. Con Diego y Guille sólo podíamos escaparnos 10 días, por eso decidimos intentar recorrer lo mejor posible Salta y Jujuy y ver hasta donde llegábamos en Tucumán.

Viajaríamos en avión hasta Salta donde alquilaríamos un Auto, que devolveríamos en Salta nuevamente. Guille era el chofer asignado y la idea era tratar de evitar esperar micros o depender de la existencia de pasajes, para tratar de optimizar esos 10 días al máximo.

Viajábamos sin reservas de hospedaje (aunque teníamos una lista de posibles hostels en cada lugar en el que pensamos que podríamos hacer noche).

Así fue , día por día nuestro recorrido por el NOA… 

Diego pasaba por casa a buscarme y de ahí al aeropuerto, pero los planes cambiaron sobre la marcha… recibo un sms diciéndome: “Buen día! Como imaginaba después de acostarme a las 3 de la mañana no escuché el despertador. Vos anda. Yo voy directamente.”

“bueno” – pensé -“tranquila, va a llegar” …

Obviamente uno de mis mayores miedos a la hora de viajar es perder el transporte, el que sea: avión, tren, micro, combi, barco … alfombra voladora… y esperar a que un tercero llegue para poder subir (en este caso hacer el check-in) no era distinto. Así, de a poco, me di cuenta que estaba empezando a coleccionar una pequeña cantidad de temores ridículos a la hora de viajar, y que mas de una vez me harían enfurecer conmigo misma.

Ciudad de Salta
Salta está a 1100 Metros sobre el nivel del Mar. Me preocupaba un poco la altura y eventualmente el apunamiento, sobre todo por que sabía que íbamos a ir a lugares mas altos.

Habíamos decidido partir sin compromisos, nuestra única reserva era la del auto que utilizaríamos como transporte a lo largo de todo el viaje. De hospedaje no teníamos nada claro. Lo dejamos a la suerte, esperando que la capacidad hostelera no estuviera a tope y confiando que podríamos conseguir tres camas en cualquier hospedaje.

Una vez que tuvimos el auto, Guille nos presento a su GPS. No pudimos evitarlo y la llamamos Margaret, Maggy para los amigos. Motorizados con nuestro Corsa Clasic 4 puertas y el GPS salimos en busca de hostel.

Al principio costó un poco y empezamos a arrepentirnos por no haber reservado de antemano. Fuimos a un par que no tenían nada de disponibilidad, asumimos que se debía a que estaban estratégicamente ubicados en el centro. No nos desesperamos, después de consultar en tres hostels tuvimos suerte y encontramos uno muy lindo, bien ubicado y a buen precio: El aljibe. Una vez instalados, fuimos a comer empanadas (obviamente) y después a recorrer la ciudad.

Fuimos primero al teleférico. Ninguno se había subido a uno en su vida. Así que fue una experiencia de “primera vez que ….” grupal. Yo no soy muy amante de estas cosas: eso de meterse en una cabina o sillita que pende de un cable de acero y que atraviesa distancias considerables a una altura mas que respetable, realmente no es lo mio. Los chicos lo disfrutaron un poco mas o no le dieron tanta vuelta como yo…

(Foto Guille) El teleférico
(Foto Guille) El teleférico

Al margen de mis temores (y siguen sumando) el teleférico nos llevó a la cima del cerro San Bernardo y nos sorprendió descubrir que era mucho mas que un buen mirador. El cerro tenia vida propia: Bares, artesanías, muchos senderos incluso había varios circuitos, hasta un anfiteatro con espectáculos callejeros y, obviamente, una vista perfecta de toda la ciudad de Salta.

Luego de recorrer el cerro nos dimos cuenta que el teleférico no es la única manera para subir, se puede hacer en auto o caminando, lo descubrimos gracias a la increíble vista que ofrecía la canastita voladora.

Después de nuestra breve incursión teleférica, nos fuimos a la plaza principal de la ciudad, la Plaza 9 de Julio rodeada por el Cabildo, la Catedral y la Intendencia. También visitamos la Basílica de San Francisco, que me llamó la atención por ser de color Bordo. Visitamos el Museo de Arqueología de Alta Montaña, donde se encuentran las momias de tres niños pertenecientes a la cultura Inca, así como innumerables objetos también incas. A la salida del museo conocimos el Amaranto, gracias a una cooperativa que trabaja en la producción de este cereal que era alimento fundamental en la dieta Incas. Lo probamos en forma de pochoclo, con miel y con chocolate. 

Esperamos a que terminara la Misa en la Catedral para poder entrar y sacar fotos sin molestar demasiado. El altar me pareció descomunalmente brillante. Oro oro oro. 

SaltaJujuy2009_24_maAl salir ya había oscurecido y todos los edificios alrededor de la plaza estaban completamente iluminados. Salta de noche, brillaba.

Cenamos tamales y humitas. Ya estábamos enamorados de la gastronomía Norteña.

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