Día 3 – Recorriendo Tilcara y alrededores

Nuestro primer día completo en Tilcara fue larguísimo. Visitamos: la Garganta del Diablo, Humahuaca y el Pucara.

Arrancamos temprano yendo a la garganta del Diablo. Nos costo encontrar el camino y no estoy segura si Maggy se perdió o si fuimos nosotros que nos habíamos encaprichado en no hacerle caso. Era muy divertido ver la relación que había nacido entre Guille y Maggy, él no le discutía nada. Si el GPS decía: “turn left”, Guille sin dudar giraba. A favor de Maggy, debo decir que por lo general no se equivocaba.

De a ratos, me detenía para observar el camino andado ...
De a ratos, me detenía para observar el camino andado …

Después de un rato de andar por el camino que nos llevaría a la Garganta, nos encontramos con un cartel que nos indicaba: a la izq 8 km en auto, a la derecha 4 km a pie. Guille dijo: “yo quiero caminar”, nadie se opuso. Agarramos agua, gorritos, las sobras de los sándwiches del día anterior, las cámaras y allá fuimos.

Inspeccionando la caída de agua...
Inspeccionando la caída de agua…

Fue una caminata hermosa. El camino es fácil de seguir, no hay manera de perderse y tiene algunas subidas empinadas que hasta yo pude superar. El paisaje no tiene igual, yo sigo encantada con los colores de las montañas que parecen pintadas con crayones.

Fue fundamental el protector solar. El sol quema mucho y se siente, tanto que la piel te pide que te detengas a reforzar el protector. Durante el viaje, ademas del protector, nuestros otros dos grandes amigos fueron: botellas de Agua y algún gorro.

Después de los 4 Km que indicó el cartel y de encontrarnos a la increíble altura de 2800 m sobre el nivel del mar (aprox), llegamos a una casetilla donde cobran el derecho de seguir adelante para acceder al lecho del rio Huasamayo y legar a la cascada que llaman Garganta del Diablo. Ese recorrido eran , aproximadamente, 3 km mas. La bajada fue dura. Muy en picada. Yo solo sufría por lo que me iba a costar subirla.

Mientras bajábamos ese zigzag vertical de piedras sueltas, nos cruzamos con un señor que estaba acomodando las piedras mas grandes, entendimos que era para que uno pueda pisar tierra mas firme y evitar derrapar.

El rió era un hilo de agua trasparente que íbamos bordeando y saltando de una orilla a la otra. Cuando al fin llegamos a la cascada…. me quedé en silencio. Lamentablemente como la mayoría de las caídas de agua que me he cruzado, esta tampoco me convenció.

Volviendo
Volviendo
Este hombre caminaba con una velocidad y destreza envidiable... yo hacía lo que podía.
Este hombre caminaba con una velocidad y destreza envidiable… yo hacía lo que podía.

Almorzamos bajo la sombra de las paredes del lecho del rio, con pilas recargadas emprendimos la vuelta. Como había sospechado, la subida fue durísima, pero lo conseguí. Una vez arriba, en la garita teníamos la opción de pedir un remis, pero nos hicimos los cancheros: compramos un agua, unas bananas y volvimos caminando. La vuelta se me hizo mas rápida. Pero hay que tener en cuenta que todo lo que fue subida ahora era bajada y es un error creer que es mas sencillo. No me faltaba el aire como al subir, pero la fuerza que hacía con las rodillas me hablaba de la flojedad de mis músculos.

Una vez en el auto y revividos por el agua, las frutas (que habíamos dejado en la heladera térmica) y el aire del auto, nos fuimos a conocer Humahuaca.

Como ya habíamos descubierto llegando a Tilcara, confirmamos que toda la quebrada de Humahuaca es increíble. Esta vez me quedé asombrada entre la combinación de la vegetación verde humedad y los colores secos de las montañas que rodeaban la ruta perfectamente asfaltada.

En Humahuaca estuvimos dando vueltas en la plaza principal que es, en si misma, un monumento inmenso en homenaje a los Héroes de la Independencia. Estábamos cansados y se notaba. Volvimos al auto, pero era muy temprano aun. Visitamos Humahuaca mucho mas rápido de lo esperado, así que camino a Tilcara decidimos ir a visitar el Pucará que se encuentra en Tilcara. No había sido un día muy organizado, estábamos que íbamos de una punta a la otra de la quebrada sin seguir una ruta coherente. Camino a Tilcara cargamos nafta y pasamos por el trópico de Capricornio.

 

El Pucara de Tilcara, es una fortaleza construida por los Tilcaras (parte de los indios omaguacas), en un punto estratégico sobre la quebrada de Humahuaca. Se encuentra al sur de la ciudad de Tilcara, sobre un morro a 80 m de altura sobre el río Grande de Jujuy.
El Pucara de Tilcara, es una fortaleza construida por los Tilcaras (parte de los indios omaguacas), en un punto estratégico sobre la quebrada de Humahuaca.
Se encuentra al sur de la ciudad de Tilcara, sobre un morro a 80 m de altura sobre el río Grande de Jujuy.

Como si no hubiéramos tenido suficiente caminata en subida aquel día, seguimos subiendo por que el Pucara esta en un cerro con ubicación estratégica, como si fuera un Faro. Su función era la de controlar que no vinieran a atacar desde otros pueblos. Nos quedamos sacando fotos hasta que Guille se quedo sin batería en la cámara.

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