Paseo por la vía láctea, géiseres y lagunas altiplánicas

Antes de pensar en cualquier cosa, necesitábamos (con mucho énfasis) ducharnos y sacudirnos el frío.

Arreglamos con Mike para pasear por San Pedro y nos preparamos para las excursiones que nos quedaban.

Por la noche, el mismo día de nuestra llegada, teníamos reservada la excursión con la agencia Space. El frío, la falta de trípode y mi embobamiento en contra picada me impidieron retratar el cielo estrellado. Pasamos muchísimo frío, Noe no lo estaba disfrutando ni un poco. Pero esa noche cuando llegamos al hostel dormimos increíblemente bien: por primera vez en tres días dormimos con una sola capa de ropa. Es en esos instantes donde el valor de lo simple se reivindica.

Temprano nos pasaron a buscar para ir a visitar las lagunas altiplánicas. Nuevamente íbamos a estar en altura, casi 5000 msnm.

Visitamos la Laguna de Chaxa, que esta a unos 60 Km de San Pedro en medio del Salar de Atacama. La laguna hace de espejo a la cordillera y los flamencos chilenos, andinos y de james terminan de completar el paisaje.

Laguna Chaxa y el flamenco. Salar de Atacama

 

Sancor es el nombre de esta zona formada por un sistema de lagunas y vegas – terreno bajo y llano que puede ser inundado ante una eventual crecida de las aguas de una corriente fluvial cercana- que estan en el sector oriental del Salar de Atacama; a 62 Kms de San Pedro de Atacama, y 24 del poblado de Toconao. El sector Sancor forma parte de la Reserva Nacional Los Flamencos.

 

En Sancor se distinguen dos sistemas lacustres: Puliar (mas cercano a la cordillera) y Sancor formado por las lagunas Burro Muerto, Chaxa y Barros Negros. Estos tienen poca profundidad y el estrato fangoso permite que exista vida de muchas formas microscópicas de algas unicelulares y microinvertebrados que son el alimento de flamencos y otros animales de la zona.

A medida que subíamos, Noe empezó a apunarse otra vez. Me quería morir. Mi amiga se quería morir. No podía hacer nada, solo tratar de no molestarla. Se sentía mal por sentirse mal y me pedía disculpas: estábamos visitando algunos de los paisajes mas lindos del mundo y ella sólo pensaba en su casa y su cama calentita. No la culpo, con el frío que estábamos pasando, de a ratos yo sentía lo mismo.

Zorro. Comen lo que sea, por eso se nos acercan tanto esperando que les lancemos algo. Pero los guías siempre piden que no los alimentemos, ya que su dieta en realidad es muy delicada y lo que nosotros les podamos dar es veneno para ellos.

El paisaje, camino a las otras dos lagunas que forman parte del tour, se transforma radicalmente. De estar en el Desierto mas árido, en el Salar mas grande de Chile; de pronto los tonos de verdes y amarillos y los picos nevados descolocan y sorprenden.

Primero nos encontramos con el cerro Miscanti y luego con el volcán Meñiques, y a sus pies dos Lagunas azul profundo y orillas blancas con sus nombres homónimos. Estábamos a mas de 4000 msnm. Y a pesar de que el sol estaba alto y fuerte el viento helado del altiplano chileno no nos daba paz. Al igual que la Laguna Chaxa, estas también forma parte de la reserva nacional Los Flamencos.

Laguna Miscanti.

 

Laguna Meñiques

Fue una excursión de medio día. A las 16 estábamos en el hostel. Y las dos nos fuimos a dormir, era indispensable que lo hiciéramos. Ella se disculpaba por sentirse mal mientras yo trataba de convencerla de que se tome un te de coca.

Teniendo en cuenta lo ocurrido con la altura, sabíamos que la excursión de los géiseres iba a ser igual (4300 m.s.n.s aprox) con el agravante del frío extremo una vez mas, así que ella decidió no hacerla (por suerte le devolvieron el dinero de la excursión).

Si hay una excursión exigida sin duda es la de los Géiseres del Tatio en invierno: te pasan a buscar a las 4:30 de la mañana para llevarte a un lugar donde hay que soportar, por lo menos 2 – 3 horas de temperaturas bajo cero. Me tocaron unos -17°.

Pero como todo lo vivido en este viaje: valió la pena cada grado bajo cero.

Eran muy temprano, el sol aun escalaba los andes para alcanzarnos.

 

Envidié sus plumitas, tenia cara de estar calentito. Nunca supe el nombre de este pajarito, con lo cual decidí bautizarlo: gorrioncito andino. Como todo lo que está en los Andes.

Nunca antes había visto un géiser (los que están camino a Uyuni casi ni contaron, el viento y el frío eran tan extremos que apenas si baje de la 4×4 para verlos). El paisaje del parque geotermal era rarísimo. Ver el terreno inclinado -lo que me complicó a la hora de buscar horizontes- lleno de fumarolas era algo muy extraño. La tierra desde su mismísima entraña estaba haciendo hervir el agua mas cercana a la superficie, haciendo que cada géiser parezca una olla de sopa vaporosa y con un olor sutil a huevo podrido. La tierra me daba idea de hueco, de que estaba caminando sobre una fina capa de corteza terrestre que podría colapsar en cualquier instante. Sin darme cuenta trataba de caminar liviano, no quería terminar en las entrañas de mundo ni formar parte de las historias escabrosas de turistas curiosos que se fueron de cabeza dentro de algún géiser.

Obviamente Gingi tenia que tener su foto a contra-luz en el parque Geotermal.

El parque ademas cuenta con aguas termales, aptas para humanos valientes. Sacarse la ropa a -10° para meterse al agua que esta a unos 38° y luego salir nuevamente del agua para vestirse, eso es para valientes.

Las fumarolas emergen a la superficie a través de fisuras de la corteza terrestre, alcanzando temperaturas de 85º C y unos 10 metros de altura. El mejor momento para poder apreciar esto es entre las 6 y las 7 de la mañana con temperaturas bajo cero -obviamente-.

Como la excursión comienza tan temprano a la madrugada, al medio día ya estaba en San Pedro otra vez, pero no sin antes pasar por Machuca, pueblo del altiplano donde comí anticucho de llama (una mini brochette). Excelente.

Delicioso. Anticucho de Llama.

 

La postal de Machuca. Pueblo atacameño (aunque es tan pequeño que me cuesta creer que entre dentro de la categoria pueblo) ubicado a más de 4.000 mts de altura. Vive de las actividades agrícolas, pastoriles, la producción de queso y el turismo.

Salimos a comer con Mike -ya nos despedíamos- y nos castigamos con una Chorrillana, un clásico Chileno: papas fritas con carne de cerdo y pollo, salchicha tipo parrillera, cebollitas caramelizadas y huevo frito. Si, me estaba castigando lindo, pero el encuentro/despedida lo ameritaba.

Por la tarde teníamos la ultima excursión, Noe se sentía mejor. Visitamos primero las Lagunas Cejar y Piedra. En la Cejar hay un 40% de sal, con lo cual cuando uno se mete en la parte onda flota aunque no quiera. También por eso aconsejan no meter la cabeza, para evitar tragar agua y que entre en los ojos. La laguna piedra esta prohibida para bañarse, por la cantidad de cristales que posee.

un ojo

 

el otro ojo

Seguimos a los Ojos del salar que son dos lagunas profundas, aunque mas que lagunas podríamos decir que son dos pozos muy grandes con agua. Son redondas y están ubicadas de tal manera que vistas desde arriba parecerían ojos -de ahí el nombre, claro- , ademas de que tienen un efecto muy curioso por ser tan profundas: el agua no se mueve generándose un efecto de espejo perfecto.

Laguna Tebenquiche. En verano no tiene agua, y queda al descubierto la sal que hay en el fondo.

El último sitio que visitamos fue la laguna Tebenquiche que solo tiene agua en Invierno donde pudimos ver la cordillera completamente reflejada en ella, y el atardecer en la otra punta. La magia de contemplar el atardecer y ver como la cordillera y la laguna cambian de colores fue la mejor manera de despedirnos de San Pedro de Atacama.



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