Payunia: El desierto Negro

Los invito a hacer un pequeño viaje en el tiempo: la primera vez que visité Mendoza, allá por el 2008, hace tanto y tan poco al mismo tiempo, me enteré de la existencia de La Reserva Provincial La Payunia a 160 Km de Malargüe, donde se encuentra la mayor concentración de volcanes del mundo. Ni mas ni menos que uno 800 volcanes dormidos repartidos en las 450.000 hectáreas que forman la Reserva.

En aquel momento no pude desviarme de mi recorrido y me pareció la excusa perfecta para volver. Recordar como buscaba excusas para planear otro viaje a Mendoza, me hace pensar en uno de los atractivos mas lindos de lo impredecible: jamas se me ocurrió que volvería dos veces mas a Mendoza, antes de poder ir a Malargüe. Hecho que dilató cuatro años mi visita a Payunia pero no por eso perdí la curiosidad, por el contrario.

En el 2012 estábamos con Toti en el IAG, ella se iba, yo llegaba; o al revés, no lo recuerdo. Casi a los gritos desde una punta del pasillo cada una, me dice que aún tenía días de vacaciones y que quería escaparse. Yo estaba post dia-horrible-en-el-trabajo, y no pude contenerme: “¡Vayamos a Mendoza!”. Por suerte ella se lo tomó muy en serio. Re-lei mi antiguo blog Mdz2008 donde en el ultimo post dejaba recomendaciones en el caso de volver a planificar el viaje y allá fuimos. Ella no se hizo mucho problema con el recorrido que le propuse y yo estaba feliz: al fin iba a conocer Malargüe.

Visitar Payunia fue uno de esos momentos donde los libros de geografía – y geología, ¡por qué no!-  cobran verdadera tridimencionalidad. Uno verdaderamente enmudece ante el espectáculo de la naturaleza, por eso en este post prefiero dejarles mas fotos que texto.

Antes de llegar a la Reserva, a modo de bienvenida, nos encontramos con las gigantes perturbadoras de la quietud del paisaje: las cigüeñas encargadas de drenar el petroleo de la zona de Fortunoso. Yo no entiendo nada de geología, de volcanes, de petroleo; pero me da curiosidad saber cuan inocuo puede ser succionar petroleo cerca de (muchos) volcanes dormidos.

Pampas negras, inmensos arenales formados por lluvias de lapilli o piedritas de lava fragmentada. Estas piedritas son muy oscuras haciendo que la inmensidad se vea negra, salpicada en ocasiones por algún coirón amarillo. Sin embargo a medida que avanzamos encontramos tonos de ocres, rojos y mas negros producto de la oxidación de minerales, que van delimitando los valles y colinas que rodean los volcanes.

Cuando comenzamos a ver cada vez mas y mas vegetación como la jarillas, melosas , pichanillo y cairón sabíamos que estábamos atravesando el portal imaginario que nos devolvería a nuestro mundo. Cuyo ultimo tramo era La Pasarela: puente por donde pasaba la Ruta Nacional 40 sobre el Río Grande encajonado en un cañón de basalto negro de una profundidad mas que respetable.

Durante el tour nuestro guía nos contó del Overnight en el desierto negro con camping y trekking nocturno por los escoriales. Y de esta manera se re-avivó la excusa para volver. Parece que la provincia de Mendoza es inagotable.



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